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16 de Septiembre: Día de los Derechos de los Estudiantes Secundarios y Día Nacional de la Juventud

Hoy, 16 de septiembre de 2026 recordamos el 50º Aniversario del secuestro y desaparición de estudiantes secundarios, un acontecimiento aberrante, producido por la última dictadura cívico-militar, rememorado como “La noche de los lápices” en alusión a la represión sufrida por estimativamente trescientos jóvenes entre 13 y 18 años.

En la ciudad de La Plata, durante el mes de setiembre de 1976, estudiantes de los colegios secundarios de la ciudad, la mayoría con militancia política y estudiantil fueron objeto de una serie de secuestros.

Tal como lo demostraron investigaciones recientes, así como la Resolución de reparación de legajos producida desde la Prosecretaria de Derechos Humanos de la Universidad Nacional de La Plata en septiembre de 2015, esta persecución se inició a fines de 1975 con el asesinato de Ricardo Arturo “Patulo” Rave, dirigente de la Unión de Estudiantes Secundarios de La Plata, y continuó durante todo el período dictatorial, siendo parte del plan sistemático de exterminio efectuado por la última dictadura cívico-militar.

En marzo de 1976, en un contexto sumamente conflictivo, donde las instituciones educativas eran objeto del engranaje de vigilancia y control ejercido por el aparato represivo sobre sus comunidades, la Coordinadora de Estudiantes Secundarios desplegaba un conjunto de estrategias políticas en oposición al Golpe. Y en septiembre del mismo año, además de los secuestros ya referidos, muchas y muchos estudiantes debieron abandonar sus trayectorias educativas para evitar ser víctimas del terrorismo de Estado.

La recuperación de la democracia y la realización del Juicio a las Juntas posibilitaron visibilizar este hecho, gracias al testimonio de las y los sobrevivientes del genocidio.

A lo largo de los años, el sentido político de la “Noche de los Lápices”, fue profundizándose en torno a las reivindicaciones del Boleto Estudiantil Secundario gratuito, conquista que se ha hecho efectiva en muchas provincias de nuestro país y en otras aún sigue siendo una deuda pendiente.

En tiempos donde voces negacionistas pugnan por la disputa de sentidos, es fundamental trabajar en la transmisión inter generacional de las memorias, a fin de favorecer procesos de apropiación crítica del pasado reciente desde las preocupaciones del presente, reconociendo los anudamientos estratégicos de aquellos actos y movilizaciones protagonizadas por el movimiento estudiantil cada 16 de septiembre, a las importantes movilizaciones sociales que en la década del setenta -al igual que hoy- luchaban por una sociedad más justa e igualitaria. Darle voz a los Jóvenes, escuchar sus rebeldías es hacer que aquellos lápices sigan escribiendo en presente.